Por esas vueltas de la historia, nació alemán pero murió francés. Su sepultura está en África, en Gabón, el lugar donde se convirtió en pionero de un camino que, años más tarde, dio nacimiento a mediáticas ONGs.
Debemos luchar contra el espíritu inconsciente de crueldad con que tratamos a los animales. Los animales sufren tanto como nosotros. La verdadera humanidad no nos permite imponer tal sufrimiento en ellos. Es nuestro deber hacer que el mundo entero lo reconozca. Hasta que extendamos nuestro círculo de compasión a todos los seres vivos, la humanidad no hallará la paz.










